Artículos
Venir de afuera, vivir en villas, moverse en la Ciudad: un estudio de las prácticas de movilidad cotidiana de la población migrante que habita los barrios populares de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Venir de afuera, vivir en villas, moverse en la Ciudad: un estudio de las prácticas de movilidad cotidiana de la población migrante que habita los barrios populares de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Población de Buenos Aires, vol. 22, núm. 34, pp. 1-25, 2025
Instituto de Estadísticas y Censos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (IDECBA)

Recepción: 27 Noviembre 2024
Aprobación: 20 Abril 2025
Resumen: El artículo analiza las prácticas de movilidad cotidiana de la población migrante que reside en barrios populares de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). A partir del estudio comparativo de dos barrios con localizaciones contrastantes –Villa 15 en el suroeste y Rodrigo Bueno en el centro–, se examinan los patrones de desplazamiento y el acceso a las oportunidades urbanas de sus habitantes según su condición migratoria. Se trabaja con datos primarios producidos a partir de encuestas de movilidad y se complementa el análisis con datos secundarios provenientes de la Encuesta de Movilidad Domiciliaria 2018. Los resultados muestran que los/as habitantes de barrios populares construyen espacios de vida principalmente anclados al barrio de residencia y su zona de proximidad, aunque sus patrones de movilidad presentan particularidades según la localización y escala de cada barrio. La condición migratoria, por su parte, opera reproduciendo e intensificando los patrones generales de movilidad de cada barrio.
Palabras clave: prácticas de movilidad cotidiana, barrios populares, migración, localización, oportunidades urbanas.
Abstract: This article analyses the daily mobility practices of the migrant population residing in informal settlements in the City of Buenos Aires. Based on a comparative study of two settlements with contrasting locations –Villa 15 in the southwest and Rodrigo Bueno in the centre–, we examine the patterns of daily movement and access to urban opportunities of their inhabitants according to their migratory status. We work with primary data produced from mobility surveys and complement the analysis with secondary data from Household Travel Survey 2018. The results show that the inhabitants of informal settlements construct living spaces mainly anchored to their neighborhood of residence and its proximity, although their mobility patterns present particularities associated with the location and scale of each neighborhood. The migratory condition, on the other hand, reproduces and intensifies the general mobility patterns of each neighborhood.
Keywords: everyday mobility practices, informal settlement, migration, location, urban opportunities.
Introducción
Este trabajo explora las características de las prácticas de movilidad cotidiana de la población migrante que reside en barrios populares1 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Mediante un análisis de los desplazamientos y prácticas cotidianas de esta población, se indaga la incidencia del lugar de residencia y de la condición de migrante sobre las posibilidades de acceso a las externalidades urbanas que ofrece la Ciudad.
¿Por qué poner el foco sobre migrantes, barrios populares y prácticas de movilidad cotidiana? En primer lugar, diversas investigaciones dieron cuenta de que los barrios populares, en tanto tipología de hábitat informal, son expresiones de la segregación, que acarrean efectos sobre sus habitantes al obstaculizar el goce de las externalidades que ofrece la Ciudad (Kaztman, 2001; Rodríguez Vignoli y Arriagada, 2004; Duhau y Giglia, 2008; Di Virgilio, 2008). Asimismo, las prácticas de movilidad cotidiana de quienes habitan estos barrios, es decir, los modos en que practican la Ciudad, operan (re) produciendo las condiciones de desigualdad sociourbanas (Cosacov y Di Virgilio, 2018).
Los efectos de lugar (Bourdieu, 1999) asociados a los barrios populares no son resultado únicamente del déficit de equipamiento, infraestructura y externalidades urbanas positivas que se advierten en estos tipos de territorios, sino que se profundizan mediante las prácticas cotidianas de los/as habitantes y sus movilidades intraurbanas (Segura, 2012; Di Virgilio y Perelman, 2014; Brikman, 2020; Apaolaza y Gutiérrez, 2021; Di Virgilio et al., 2022). Trabajos anteriores (Brikman, 2020) mostraron que las personas que habitan los barrios populares realizan prácticas de movilidad cotidiana que, al enmarcarse en las zonas de proximidad, tampoco posibilitan mejores accesos a las externalidades que ofrece la Ciudad. La predominancia de las zonas de proximidad en los espacios de vida que tejen las prácticas de movilidad cotidiana de quienes viven en estos barrios da cuenta, por un lado, de la riqueza de redes territoriales y de capitales barriales, pero también de cierto riesgo de encapsulamiento (Lazo y Calderón 2014; Brikman, 2020).
En segundo lugar, destacamos que no todos los barrios populares habilitan los mismos efectos de lugar para sus habitantes: un elemento clave de diferenciación radica en su localización o posición urbana. En la medida en que la CABA puede pensarse como una estructura urbana desigual (Oszlak, 1991), la localización residencial imprime distancias desiguales a las oportunidades urbanas disponibles y genera, por lo tanto, diferentes efectos de lugar (Di Virgilio, 2008; Najman, 2020; Brikman, 2020).
En tercer lugar, distintos trabajos mostraron que, en un mercado de tierra y vivienda que es sumamente excluyente2, los barrios populares se vuelven un lugar de residencia preferencial para la población migrante (Salazar, 2021; Ojeda Ledesma, 2023; Sassone, 2002). Mera, et al. (2015), muestran que, mientras que solo el 13% de la población de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es migrante, en las villas o barrios populares dicho número ronda el 50% y se explica principalmente por migrantes limítrofes (principalmente Bolivia y Paraguay y, en menor medida, Perú). Tal como señala Di Virgilio (2008), los barrios populares operan como una “puerta de ingreso a la Ciudad” para muchos/as migrantes y, en gran cantidad de casos, estos territorios se consolidan como espacios residenciales duraderos para esta población.
Partiendo de estos antecedentes, este trabajo se propone profundizar en la estrecha relación que se teje entre migración, localización e informalidad urbana a partir del análisis de las prácticas de movilidad de los/as migrantes que residen en barrios populares con distinta ubicación en la Ciudad. Se analizan de modo comparativo las experiencias de movilidad cotidiana de habitantes de dos barrios populares que poseen diferentes localizaciones en la Ciudad (uno localizado en la zona suroeste y otro ubicado en la zona centro, a metros de la city porteña), procurando identificar y caracterizar las particularidades de estas prácticas entre la población migrante y no migrante. A lo largo del trabajo, intentamos responder los siguientes interrogantes: ¿qué caracteriza a las prácticas de movilidad cotidiana de los/as migrantes que residen en barrios populares? ¿El origen migratorio incide sobre estos patrones? ¿Y el tiempo o antigüedad de residencia en el barrio? ¿Los modos de practicar la Ciudad de las personas migrantes son distintos de los de sus vecinos/as no migrantes? ¿De qué modo incide la localización residencial diferencial en la configuración (o no) de recorridos cotidianos y prácticas de movilidad diferentes?
Migración, barrios populares y localización en clave móvil
Este artículo examina el acceso a la Ciudad de los grupos migrantes que residen en barrios populares, a partir de las características de sus movilidades y de los modos en que se apropian de los beneficios urbanos. Centrar la atención en estas prácticas cotidianas de movilidad permite repensar los problemas urbanos y sociales desde una perspectiva dinámica, como lo propone el enfoque del giro de la movilidad (Kaufmann et al., 2004; Sheller y Urry, 2006). Las prácticas de movilidad se entienden como los desplazamientos de personas, objetos o recursos, clasificándose en cuatro tipos principales: movilidad residencial, cotidiana, viajes y migración (Kaufmann et al., 2004). Este trabajo propone un abordaje integral de la movilidad espacial (Dureau et al., 2015) en la medida que articula las prácticas de migración y de movilidad cotidiana.
Por un lado, las prácticas migratorias pueden englobar migraciones internas que involucran cambios de residencia entre dos unidades administrativas de un país y la migración internacional, abordada en este artículo, que implica cambios de residencia de un país a otro (Dureau et al., 2015). Por otro lado, las prácticas de movilidad cotidiana pueden ser entendidas como desplazamientos regulares o diarios que responden a necesidades diversas y que facilitan el acceso a bienes, servicios y actividades esenciales para la vida diaria. Estos flujos y trayectorias generan, a su vez, diferenciaciones y límites socioespaciales que configuran el espacio urbano y las experiencias de quienes lo habitan (Miralles-Guasch, 1998; Jirón, Lange y Bertrand, 2010; Mera, 2014; Apaolaza et al., 2016). Diversos factores inciden en estas movilidades, desde las características del territorio, como las condiciones físicas y funcionales, hasta elementos individuales y del hogar, como el tipo de familia, posición socioeconómica, género o lugar de residencia (Cosacov y Di Virgilio, 2018).
Las experiencias de acceso urbano están moldeadas no solo por factores socioespaciales, sino también por estigmas asociados a la clase, etnia, nacionalidad y lugar de residencia, tal como lo señala Segura (2012). En el caso de los migrantes, las prácticas de movilidad están condicionadas por estigmas sociales que afectan sus formas de desplazamiento por la Ciudad (Marcús, 2011). Estos estigmas se anclan tanto en su condición de residencia, es decir vivir en un barrio popular, así como en su condición migratoria, altamente racializada. Tal como sostienen Caggiano y Segura (2014) estos estigmas acompañan
a los migrantes tanto en los espacios residenciales socialmente heterogéneos donde habitan y donde la nacionalidad, la etnia y la raza importan, como mucho más allá del lugar de residencia: en el espacio público, en el transporte público, en las instituciones educativas y sanitarias, en el ámbito laboral, entre otros. (Grimson, 1999, como se citó en Caggiano y Segura, 2014, p.33)
En este caso, indagamos en qué medida estos dos factores (lugar de residencia y condición migratoria) inciden en las prácticas de movilidad. En este sentido, podríamos pensar que existen, para el caso de los migrantes, distintos condicionantes para moverse y acceder a los beneficios de la Ciudad: el idioma en el que hablan, la alteridad de sus cuerpos y las redes que generan con el territorio de llegada (Salazar, 2021).
Respecto al lugar de residencia se examina cómo las características del territorio, particularmente el tipo de hábitat residencial3 (barrio popular) y su ubicación, configuran distintos modos de habitar la Ciudad. Trabajamos específicamente con los/as habitantes de dos barrios populares que se ubican en localizaciones contrastantes de la Ciudad. En primer lugar, seleccionamos la Villa 15 (conocida también como Ciudad Oculta), localizada en el barrio de Lugano, zona suroeste de la Ciudad, histórico lugar de residencia de los sectores populares en general y de las poblaciones migrantes en particular. La Villa 15 surge en la década del 40, al igual que varios barrios populares, en el marco del proceso de migración del campo a la ciudad impulsado por la industrialización por sustitución de importaciones. En segundo lugar, se eligió para el análisis el barrio Rodrigo Bueno. Este barrio surge en la década del 90 en una ex zona portuaria, a metros del centro porteño, en un espacio en desuso. En la misma zona, en paralelo, comienza a crearse el barrio de Puerto Madero, considerado una oportunidad de valorización del suelo, a partir de un proyecto de transformación urbana y revalorización de la zona costera. Actualmente, en esta zona de la Ciudad se localizan los precios del suelo más elevados.
En el caso de la condición migratoria, se analiza si el hecho de haber migrado, su origen y la antigüedad de residencia influyen en las formas en que actualmente las personas circulan y se apropian de los beneficios de la Ciudad. En este sentido, los casos seleccionados poseen porcentajes significativos de migrantes en sus poblaciones, que se expresan en el componente migratorio de nuestra muestra.
Se trabaja a partir de datos primarios obtenidos mediante una Encuesta de Movilidad Cotidiana realizada en la vía pública4. Esta encuesta se realiza sobre la base de una muestra aleatoria de transeúntes que circulan por puntos estratégicos de los barrios. Si bien la encuesta se lleva a cabo a todas las personas circulantes, en este trabajo se analizan las prácticas cotidianas únicamente de quienes residen en los dos barrios seleccionados.
La elección de un instrumento de recolección de datos en la vía pública radica en su potencialidad para captar las prácticas de movilidad cotidiana in situ. Mediante este instrumento se recogen los itinerarios de movilidad cotidiana a partir de identificar todos los desplazamientos que la persona encuestada ha realizado y planea realizar en el día de la encuesta. Los itinerarios engloban las actividades y desplazamientos efectuados entre las 05:00 de la mañana hasta las 24:00 horas, teniendo en cuenta la hora de inicio de la actividad, tipo de actividad, tipo de lugar donde se realiza y ubicación geográfica, hora de inicio del desplazamiento y modo de transporte. Para evitar sobreestimaciones del rol del barrio residencial sobre las geografías cotidianas, se excluyó del análisis a aquellas actividades domésticas o de descanso que se realizan puertas adentro de la vivienda y se contemplaron únicamente las actividades que involucran desplazamientos. Mediante el análisis de estos datos podemos comprender hacia dónde se desplazan los/as habitantes de ambos barrios para satisfacer sus necesidades cotidianas, qué tipo de uso hacen de sus territorios de residencia y de geografías más amplias hacia otras zonas de la Ciudad.
Además, ya que la encuesta releva datos sociodemográficos de la población (edad, género, características de la inserción ocupacional, máximo nivel educativo alcanzado, país de nacimiento, lugar de residencia y antigüedad de residencia en el barrio popular relevado), permite analizar las particularidades de los circuitos cotidianos no solo a la luz del lugar de residencia, sino también en función de la condición migratoria.
Al ser una muestra aleatoria y no representativa, se buscó resguardar cierta correspondencia con las características demográficas de ambos barrios a partir de dos criterios. Por un lado, se respetaron los parámetros de distribución por género y edad de la población establecidos por el último Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas (2010) para la Villa 15 y por el Censo de Rodrigo Bueno (2016) realizado por el Departamento de Estadísticas y Censos del Instituto de la Vivienda de la Ciudad (Cuadros 1 y 2).


En segundo lugar, con el propósito de evitar sesgos entre las características demográficas de quienes efectivamente circulan por los puntos de recolección de datos y quienes respondieron al instrumento, de manera simultánea al relevamiento se realizó un registro de observación de todas y todos los transeúntes diferenciando género y grupo etario que operó como parámetro para la recolección (Cuadro 3).
En el caso de la Villa 15, la muestra se compone por 204 habitantes y en Rodrigo Bueno por 171 habitantes. La muestra poblacional sobre la que trabajamos, en sintonía con los datos censales previos, da cuenta de un alto componente migratorio en ambos barrios (79% en Rodrigo Bueno y 52% en la Villa 15).

Asimismo, el origen de estas migraciones es diferente (Cuadro 4). En la Villa 15, existe una amplia primacía de migrantes de Paraguay (60%) y Bolivia (36%), mientras que en Rodrigo Bueno priman las migraciones desde Perú (71%) y Paraguay (21%).

Mediante el análisis de estos datos podemos comprender hacia dónde se desplazan los/as habitantes de ambos barrios para satisfacer sus necesidades cotidianas, qué tipo de uso hacen de sus territorios de residencia y de geografías más amplias hacia otras zonas de la Ciudad.
La variable “localización de las actividades” identifica si las diferentes actividades realizadas a lo largo del día se desarrollan en los siguientes ejes espaciales5 (Mapa 1).

Junto a los datos primarios, se utilizaron de modo complementario los datos de la Encuesta de Movilidad Domiciliaria (ENMODO) que capta las características de desplazamientos de las personas residentes del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), aunque en este caso trabajamos únicamente con habitantes de la CABA. La encuesta indaga sobre los viajes realizados el día anterior, preguntando sobre las actividades llevadas a cabo, tanto en el origen como en el destino del viaje, el modo o tipo de transporte que se utilizó, las cuadras caminadas, etc. En este trabajo, se comparan los datos de los barrios populares con las dinámicas de movilidad de los/as habitantes de la Ciudad en general.
Dime dónde vives y te diré por dónde te mueves
Las personas que residen en los barrios populares presentan patrones de movilidad cotidiana y formas de habitar la Ciudad que difieren significativamente de las observadas en el conjunto de la población urbana. Según la ENMODO6, la movilidad cotidiana de los/as habitantes de la Ciudad se desarrolla mayoritariamente fuera de las áreas cercanas a sus lugares de residencia. Específicamente, el 64% de los desplazamientos cotidianos se orientan fuera de la comuna de residencia, mientras que solo el 36% en la zona de proximidad residencial (misma comuna). Este uso más amplio de la Ciudad se vincula principalmente con actividades laborales, del total de los desplazamientos hacia otras comunas, el 43% se realiza por dichos motivos. Por otro lado, los movimientos dentro de las áreas de proximidad se asocian predominantemente con tareas de cuidado y actividades reproductivas, alcanzando el 50% de los desplazamientos internos (ENMODO, 2018).
En contraste, los patrones de movilidad cotidiana en los barrios populares presentan una dinámica opuesta a la tendencia general. Más del 50% de los desplazamientos ocurren dentro del entorno cercano, ya sea dentro del barrio o en sus zonas aledañas. En el caso específico de la Villa 15, este porcentaje es notablemente mayor, ya que alcanza el 75% (Cuadro 5).

Investigaciones previas han destacado la importancia de las áreas de proximidad al lugar de residencia en las movilidades cotidianas de los/as habitantes de barrios populares. Según Lazo y Calderón (2014), el entorno barrial ejerce una notable influencia en las prácticas cotidianas de sus residentes, quienes, a pesar de realizar desplazamientos de corta distancia, mantienen altos niveles de movilidad. Brikman (2020) enfatiza que este uso intensivo de los espacios de proximidad no implica inmovilidad, sino que los/as habitantes de estos barrios generan trayectorias más variadas y complejas que los desplazamientos pendulares (domicilio-empleo). Sin embargo, la marcada prevalencia del barrio y sus alrededores en las circulaciones diarias de los/as habitantes de barrios populares puede dar lugar a un encapsulamiento espacial. Este se caracteriza por uso casi exclusivo de áreas con deficiencias en infraestructura y servicios y un predominio de interacciones entre personas de clases sociales similares (Lazo y Calderón, 2014; Brikman, 2020). En los casos analizados, el uso del barrio y la proximidad presentan esta tendencia común y ciertas diferencias. En Villa 15, el 75% de los movimientos ocurre en el barrio o en sus proximidades (28,5% dentro del barrio y 47,2% en áreas cercanas). Por su parte, en Rodrigo Bueno, el uso del entorno barrial y las proximidades alcanza el 55%, otorgando mayor protagonismo al eje central y norte de la Ciudad.
El espacio próximo de vida constituye entonces un capital locacional (Abramo, 2003) que provee una serie de recursos relevantes para la reproducción de los hogares. Tal como sugiere el autor, es posible pensar que estos recursos son intrínsecos al barrio, ya que se desprenden de las características y particularidades del lugar de residencia como las redes de relaciones o economías que allí se desarrollan. Tanto en la Villa 15 como en Rodrigo Bueno, sus habitantes dieron origen a redes comerciales barriales, espacios de cuidado, comedores y centros recreativos que dan respuesta a muchas de las necesidades de sus poblaciones. Asimismo, si bien, tal como sostiene Ojeda Ledesma (2023), la economía informal es parte constitutiva de estos territorios, también en estos entornos se localizan efectores de salud y de educación estatal que atraen muchas movilidades cotidianas por razones de cuidado y reproductivas en el contexto barrial y de proximidad.
Sin embargo, las zonas de proximidad residencial –que se componen por el barrio de residencia y las zonas aledañas– presentan características distintas entre los dos casos analizados. En primer lugar, los barrios presentan escalas, niveles de consolidación y posiciones urbanas diversas, específicamente si consideramos su cercanía al centro. Los/as habitantes de la Villa 15, un barrio popular histórico y altamente consolidado que se localiza en la zona sudoeste de la Ciudad, desarrollan el 28,5% de sus desplazamientos cotidianos dentro del propio barrio. En cambio, los/as habitantes de Rodrigo Bueno, un asentamiento de pequeña escala surgido a fines de los 90 y ubicado en la zona central, desarrollan un 18,3% de sus movimientos dentro del mismo barrio.
En segundo lugar, respecto a las zonas aledañas, los/as habitantes de la Villa 15 hacen un uso mucho más intenso de esta área (47,2%) que los habitantes de Rodrigo Bueno (37%), aun cuando la zona de proximidad de la Villa 15 (Villa Lugano, Mataderos y Villa Madero) presenta deficiencias de calidad y oferta en bienes y servicios (Di Virgilio et al., 2023). El menor uso de la proximidad de Rodrigo Bueno (Puerto Madero, San Telmo y La Boca), en donde hay disponibilidad de bienes y servicios de calidad, se explica por la presencia de barreras simbólicas que obstaculizan la apropiación de estas oportunidades urbanas (Brikman, 2024). El menor uso de la proximidad se compensa por un mayor uso de la zona central (22,1%) que también se encuentra en las cercanías del barrio popular. En este sentido el acceso a los beneficios que ofrece la centralidad está profundamente mediado por la localización de estos barrios populares, lo cual se refleja en el bajo uso de la centralidad por los/as habitantes de la Villa 15 quienes solo realizan un 4,3% de sus movimientos en esta área. En el mismo sentido, el corredor norte de la Ciudad, reconocido por su mayor dotación de servicios y equipamientos, tiene una presencia más destacada entre los desplazamientos de los/as habitantes de Rodrigo Bueno (8,7%) que entre los de la Villa 15 (1,8%).
En conclusión, los patrones de movilidad cotidiana en barrios populares presentan especificidades en comparación con los del conjunto de la Ciudad. Mientras que los movimientos cotidianos de la Ciudad, en general, muestran desplazamientos más extendidos, los/as habitantes de los barrios populares tienden a hacer un uso más intenso de sus zonas de proximidad. Sin embargo, aunque resuelven la mayoría de sus necesidades en las cercanías, se observan diferencias en el uso de la proximidad y en el acceso a los beneficios de la Ciudad en los dos casos, lo cual se corresponde con la localización y la escala de los dos asentamientos analizados.
Dime tu lugar de origen y te diré por dónde te mueves
En el apartado anterior, se analizaron las particularidades de los patrones de movilidad de los/as habitantes de barrios informales en la Ciudad y las diferencias que imprime la localización y la escala de los barrios analizados En esta sección, se pretende explorar si las personas migrantes que residen en estos barrios desarrollan formas específicas de habitar y desplazarse por el espacio urbano, en comparación con las no migrantes. Asimismo, nos preguntamos si el origen migratorio y la antigüedad de llegada al barrio influyen en estas movilidades.
A partir del análisis de los datos (Cuadro 6), podemos concluir que los patrones de movilidad parecen estar más influidos por las características y localización de los barrios de residencia, antes que por la condición migratoria de las personas. En este sentido, las características de los movimientos presentan bajas diferencias entre migrantes y no migrantes, hacia el interior de cada barrio. Entre las diferencias que identificamos se destacan el mayor peso del barrio de residencia en los movimientos cotidianos de los/as migrantes de ambos barrios y un mayor uso de la proximidad entre los/as no migrantes. Asimismo, la mayor distinción se da en el caso de los/as migrantes de Rodrigo Bueno, quienes realizan mayores desplazamientos hacia otras zonas de la Ciudad (central, norte, oeste, sur) y Municipios del Gran Buenos Aires (46,7% en el caso de los/as migrantes vs. 36,5% no migrantes).

El barrio de residencia tiene (aunque con poca significancia) un mayor peso entre los desplazamientos cotidianos de los/as migrantes en ambos barrios (30,2% vs. 26,6% en Villa 15 y 18,7% vs. 16,2% en Rodrigo Bueno), lo cual puede responder a la presencia de redes de sociabilidad de origen migrante en los barrios y su incidencia en la configuración de los desplazamientos y actividades de estos/as habitantes. En cambio, las zonas de proximidad son más frecuentadas por los/as no migrantes que por los/as migrantes en los dos casos. En la Villa 15, los/as no migrantes realizan el 49,5% de sus movimientos cotidianos dentro de la zona de proximidad, mientras que entre los/as migrantes ese porcentaje es del 45,3%. En Rodrigo Bueno, en cambio, los/as no migrantes concentran el 47,3% de sus desplazamientos en el área de proximidad, frente al 34,6% registrado entre los/as migrantes. Esta diferencia de aproximadamente 13 puntos porcentuales se explica a su vez por un mayor uso de otras zonas de la Ciudad (principalmente el corredor centro, norte y el GBA) por parte de los/as migrantes. Si bien el uso más intenso del corredor centro guarda relación con la proximidad geográfica, parecen existir ciertos atributos de la condición migratoria (presencia de otro tipo de redes territoriales, diferentes repertorios geográficos residenciales previos, etc.) que podrían estar incidiendo sobre el uso más intenso que los/as migrantes hacen de esta área de la Ciudad.
Hasta el momento, hemos identificado que, más allá de la condición migratoria, existen patrones comunes de movilidad entre migrantes y no migrantes que, a grandes rasgos, reproducen las tendencias generales de cada barrio. Sin embargo, se observan ciertas diferencias en el peso del propio barrio y de algunas zonas de la Ciudad. Para profundizar en la especificidad de las prácticas de movilidad cotidiana de los/as migrantes, nos preguntamos si el lugar de origen y la antigüedad de residencia en el barrio influyen en la configuración de patrones distintos de movilidad y uso de la Ciudad. Se trabaja con los grupos migratorios de mayor peso para cada uno de los casos de estudio, en función de cómo fueron identificados, anteriormente, en el Cuadro 4.

Según los datos presentados en el Cuadro 7, no se identifican patrones de movilidad cotidiana específicos entre las comunidades migrantes que trascienden las particularidades propias de cada barrio. Por ejemplo, aunque la comunidad paraguaya tiene una presencia significativa en ambos casos analizados, no se observan patrones comunes de uso urbano. En Rodrigo Bueno, los/as migrantes paraguayos/as hacen un uso más intensivo del corredor norte y centro de la Ciudad, mientras que en la Villa 15 tienden a utilizar más su propio barrio. Estos comportamientos no son exclusivos de esta comunidad migrante, sino que reproducen las tendencias generales del barrio y están, como hemos visto, estrechamente relacionados con las características urbanas y morfológicas de cada barrio.
No obstante, hacia el interior de cada uno de los casos de estudio, las distintas comunidades migratorias dibujan diferentes geografías cotidianas. Si comparamos los desplazamientos de los/as migrantes de la Villa 15 provenientes de Bolivia y Paraguay, los/las primeros/as hacen un menor uso del barrio y un mayor uso de la proximidad que los/las segundos/as (ver Cuadro 7). Asimismo, por fuera de las cercanías, los/as migrantes bolivianos frecuentan más los municipios del Gran Buenos Aires, lo cual podría deberse a redes familiares más amplias y dispersas territorialmente. Por otro lado, en Rodrigo Bueno, los/as migrantes de origen paraguayo hacen un mayor uso del propio barrio y la zona de proximidad que los/as migrantes peruanos/as. En cambio, estos/as últimos/as hacen un mayor uso del corredor central, del sur y del oeste, así como de los municipios del Gran Buenos Aires.
Aunque el lugar de origen de los/as migrantes y las características de sus redes territoriales en la Ciudad parecen influir en los patrones de movilidad, también resulta relevante analizar cómo la antigüedad residencial en el barrio impacta en estas prácticas. Diversos estudios, como los de Caggiano y Segura (2014), sugieren que el tiempo de residencia puede generar mayor confianza y conocimiento del entorno urbano, facilitando desplazamientos más variados y de mayor alcance. En este sentido, la antigüedad en el lugar de residencia podría afectar lo que Kaufmann et al. (2004) denominan “motilidad”, entendida como la capacidad potencial o real de desplazarse en el espacio social y urbano, estructurada en tres dimensiones principales: acceso, competencias y apropiación. La dimensión de acceso refiere a la disponibilidad de opciones de movilidad, como medios de transporte, infraestructura y servicios. Las competencias incluyen habilidades y conocimientos adquiridos, como manejar información sobre transportes, conocer el territorio, o poseer habilidades organizativas y físicas. Finalmente, la apropiación implica cómo los individuos actúan en función de las dos dimensiones previas. Desde esta perspectiva, el tiempo de residencia podría contribuir al desarrollo de competencias y habilidades que amplíen las posibilidades de desplazamiento, como el conocimiento de las rutas disponibles, la localización de bienes y servicios, y el entendimiento de las dinámicas urbanas. Esto plantea la hipótesis de que una mayor antigüedad de residencia en el barrio podría estar asociada con un uso más amplio y diversificado de la Ciudad.

En primer lugar, vale mencionar que, en ambos casos, la mayoría de los/as migrantes encuestados/as tienen un tiempo de residencia en el barrio mayor a 5 años (Cuadro 8). Así y todo, a continuación, procuramos identificar si, aun constituyendo un grupo poblacional menor, los/as habitantes recientes presentan usos particulares de la Ciudad (Cuadro 9).

La hipótesis del uso más extenso de la Ciudad de los/as migrantes de mayor antigüedad residencial no parece corroborarse a partir de los datos analizados. Los/as habitantes recientes que residen en la Villa 15 desarrollan el 82.5% de sus movimientos en las cercanías (proximidad y barrio), pero este porcentaje es igualmente alto entre los/as residentes antiguos/as (80.6%). Sin embargo, dentro del uso de la zona de residencia se observan diferencias. Los/as habitantes recientes de la Villa 15 muestran un uso más intensivo del propio barrio (y por lo tanto un mayor encapsulamiento) que quienes tienen más antigüedad residencial. En sentido inverso, utilizan en menor medida la zona de proximidad y otros corredores de la Ciudad central, es decir, son menos móviles.
Por su parte, en Rodrigo Bueno se advierte una relación inversa: es mayor el porcentaje de movimientos cotidianos de cercanía entre los/as habitantes antiguos/as (57,6%) que entre los recientes (46,88%). No obstante, podemos observar algunas particularidades en torno a la antigüedad residencial en ambos casos. En Rodrigo Bueno si, como ya veíamos, la zona de proximidad era usada con menor intensidad entre los/as migrantes que entre los/as no migrantes, esta tendencia se intensifica al observar la antigüedad residencial: quienes llegaron más recientemente utilizan en menor medida esta zona de la Ciudad.
Es decir, se observa un mayor grado de encapsulamiento en el propio barrio y la construcción de vidas más restringidas a los límites barriales en los/as migrantes de menor antigüedad residencial, que en los/as migrantes en general de cada barrio. Sin embargo, dicha diferencia es significativa en la Villa 15, pero bastante menor en el caso de Rodrigo Bueno.
Conclusiones
Este estudio parte de entender a los barrios populares de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires como espacios residenciales prioritarios para las comunidades migrantes. Esto se debe, principalmente, a las barreras de acceso al mercado formal de vivienda y tierra que enfrenta este grupo poblacional. En este marco, el trabajo se propuso analizar el acceso a la Ciudad de estas comunidades, enfocándose en las particularidades de sus movilidades cotidianas. Para ello, se retomaron dos dimensiones claves identificadas en la literatura como condicionantes de los modos de vida y movilidad cotidiana: por un lado, el territorio y la ubicación residencial; y por otro, las características personales, específicamente la condición migratoria. En este contexto, este trabajo se preguntó si habitar un barrio popular influye en la manera de circular y vivir la Ciudad y si la experiencia migratoria genera diferencias en los patrones de movilidad cotidiana entre los/as residentes de estos barrios.
Respecto a la primera cuestión, se observa que los/as habitantes de barrios populares muestran patrones de movilidad distintos de los de otros sectores de la Ciudad. Predominan los desplazamientos de corta distancia, aunque esto no implica necesariamente menor intensidad o complejidad en los movimientos. La mayoría de sus necesidades cotidianas se resuelven dentro de sus zonas residenciales, es decir, en el barrio y su proximidad. Considerando que los barrios populares constituyen zonas deficitarias en términos de equipamiento urbano, la concentración de los movimientos cotidianos en la proximidad permite develar otra faceta de la desigualdad: el acceso a bienes y servicios de menor calidad.
No obstante, las características territoriales de cada barrio generan diferencias. En la Villa 15, los/as residentes concentran su vida cotidiana en la proximidad, mientras que en Rodrigo Bueno los desplazamientos incluyen en mayor medida el eje centro-norte de la Ciudad. Estas diferencias están vinculadas con las particularidades de la ubicación de cada barrio: Rodrigo Bueno, situado cerca del centro, ofrece mayor diversidad de servicios y equipamientos; la Villa 15, en cambio, está localizada en el sur, una zona históricamente asociada a sectores populares y con carencias en infraestructura y servicios.
Al diferenciar los movimientos cotidianos de migrantes y no migrantes, observamos una reproducción de los patrones generales de movilidad de cada uno de los barrios analizados. Sin embargo, una de las diferencias reside en la importancia que posee el barrio y la proximidad en estos recorridos. Los/as migrantes tienden a priorizar el barrio de residencia en sus desplazamientos cotidianos, a diferencia de la población no migrante que otorga mayor relevancia a las zonas de proximidad. En este sentido, es posible afirmar que la condición migratoria es un factor que profundiza las desigualdades urbanas generadas por el hecho de residir en un barrio popular.
Por otro lado, las características de la movilidad residencial, como el país de origen y el tiempo de residencia en el barrio, no producen patrones de movilidad específicos, pero sí opera como un patrón de diferenciación en el interior de cada barrio. En la Villa 15, los/as migrantes bolivianos/as usan en mayor medida el territorio de proximidad y el Gran Buenos Aires que los/as paraguayos/as, quienes le otorgan mayor centralidad al propio barrio en su dinámica cotidiana. En Rodrigo Bueno, los/as migrantes de origen paraguayo hacen un mayor uso del propio barrio y la zona de proximidad que los/as migrantes peruanos/as, quienes realizan mayores movimientos por los corredores centro, sur, oeste, así como por los Municipios del Gran Buenos Aires.
Por último, la hipótesis de que los/as migrantes con mayor antigüedad en el barrio usan la Ciudad de manera más extensa no se confirma en los datos analizados. La duración de la residencia parece acentuar los patrones de movilidad propios de cada territorio. En Rodrigo Bueno, la proximidad es menos utilizada por los/as migrantes en comparación con los/as no migrantes y este fenómeno es más pronunciado entre quienes llevan menos tiempo en el barrio. En Villa 15, los/as migrantes recientes muestran un uso más intensivo del propio barrio, reflejando una tendencia al encapsulamiento mayor que aquellos con más antigüedad.
En conclusión, las prácticas cotidianas en estos barrios populares están fuertemente marcadas por el territorio, lo que refuerza la centralidad de la proximidad como un recurso clave para la vida diaria. No obstante, este énfasis en la proximidad puede convertirse en un factor de aislamiento. Por otro lado, las características migratorias introducen matices en el uso del barrio, la proximidad y el resto de la Ciudad, configurando dinámicas diferenciadas que complejizan los modos de habitar en estos territorios.
Desde ya, las prácticas de movilidad de menor distancia no necesariamente poseen una connotación negativa, sino que, por el contrario, podrían dar cuenta de movilidades más sustentables, reducción de tiempos de viaje, etc. Sin embargo, cuando ello sucede en los barrios populares sí implica un acceso a recursos de menor calidad y, por lo tanto, una reproducción de las condiciones de desigualdad urbana desde las prácticas cotidianas.
En un contexto en el que los barrios populares han sido foco, durante la última década, de políticas que buscan reducir dichas desigualdades, este trabajo llama a la reflexión sobre qué tipo de intervenciones deberían llevarse a cabo para promover modos de habitar más equitativos.
En este sentido, la desigualdad de estos territorios puede pensarse desde dos perspectivas que demandan una estrategia dual: intervenciones orientadas a mejorar la calidad de los bienes y servicios que poseen los barrios populares, a la vez que políticas que habiliten mejores condiciones para el desplazamiento de los sectores populares en general y de los/as migrantes en particular.
Bibliografía
Abramo, P. (2003). La teoría económica de la favela: cuatro notas sobre la localización residencial de los pobres y el mercado inmobiliario informal. Ciudad y territorios: Estudios territoriales 35(136-7), 273–294. https://recyt.fecyt.es/index.php/CyTET/article/view/75391
Abramo, P. (2010). Mercado y orden urbano. Del caos a la teoría de la localización residencial. Universidad Externado de Colombia.
Apaolaza, R., Blanco, J., Lerena, N., López-Morales, E., Lukas, M. y Rivera, M. (2016). Transporte, desigualdad social y capital espacial: análisis comparativo entre Buenos Aires y Santiago de Chile. Íconos. Revista de Ciencias Sociales, (56), 19-41. https://doi.org/http://dx.doi.org/10.17141/iconos.56.2016.2148
Apaolaza, R. y Gutiérrez, A. (2021). Movilidad y constreñimiento territorial de los jóvenes en asentamientos informales periféricos de la Región Metropolitana de Buenos Aires. En Ruiz J. Tagle, M. Alvarez y G. Labbé (Eds.). Marginalidad urbana y efectos institucionales. Sociedad, Estado y territorio en Latinoamérica a comienzos del Siglo XXI (pp. 47-79). Ril Editores.
Bourdieu, P. (1999). Efectos de lugar. En P. Bourdieu (Dir.), La miseria del mundo (pp. 119-124). Fondo de Cultura.
Brikman, D. (2020). Efectos de la localización en territorios informales segregados. Intervenciones estatales, configuración socio-urbana y prácticas de movilidad cotidiana en Villa 15 y Rodrigo Bueno [Tesis de doctorado]. Universidad de Buenos Aires.
Brikman, D. (2024). Efectos de la localización en barrios segregados: Un análisis de los patrones de movilidad y modos de habitar de los/as residentes de Rodrigo Bueno y Villa 15. Geograficando, 20(1), e147. https://doi.org/10.24215/2346898Xe147
Caggiano, S. y Segura, R. (2014). Migración, fronteras y desplazamientos en la ciudad. Dinámicas de la alteridad urbana en Buenos Aires. Revista de Estudios Sociales, 1(48), 29–42. https://doi.org/10.7440/res48.2014.03.
Chaves, M. Segura, R., Speroni, M. y Cingolani, J. (2017). Interdependencias múltiples y asimetrías entre géneros en experiencias de movilidad cotidiana en el corredor sur de la Región Metropolitana de Buenos Aires. Revista Transporte y Territorio, (16), 41–67. https://doi.org/10.34096/rtt.i16.3602
Clichevsky, N. (2000). Informalidad y segregación urbana en América Latina. Una aproximación. CEPAL.
Cosacov, N. y Di Virgilio, M. M. (2018). Presentación Dossier# 10: Movilidades espaciales de la población y dinámicas metropolitanas en ciudades latinoamericanas. Quid 16: Revista del Área de Estudios Urbanos, (10), 1–16. https://publicaciones.sociales.uba.ar/index.php/quid16/article/view/3197/pdf_22
Di Virgilio, M.M. (2008). Trayectorias residenciales y estrategias habitacionales de familias de sectores populares y medios en Buenos Aires. [Tesis de doctorado]. Universidad de Buenos Aires.
Di Virgilio, M.M., Brikman, D., y Najman, M. (2022). Más allá de las fronteras residenciales: un estudio de la segregación desde la movilidad cotidiana. Economía, sociedad y territorio, 22(69), 427–456. https://doi.org/10.22136/est20221734
Di Virgilio, M. M., y Serrati, P. S. (2023). Arquitectura del bienestar en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Diálogos con la desigualdad urbana. Revista española de sociología, 32(4), a189. https://doi.org/10.22325/fes/res.2023.189
Di Virgilio, M.M. y Perelman, M. (2014). Ciudades latinoamericanas. La producción social de las desigualdades urbanas. En Di Virgilio, M.M., y Perelman, M. (Coords.) Ciudades latinoamericanas: desigualdad, segregación y tolerancia, (pp. 9-23). Clacso.
Duhau, E. y Giglia, A. (2008). Las reglas del desorden: habitar la metrópoli. Siglo XXI.
Dureau, F., Lulle, T., Souchaud, S. y Contreras Y. (2015). Movilidades y cambio urbano. Bogotá, Santiago y São Paulo. Universidad Externado de Colombia.
Dureau, F. Giroud, M. y Lévy, J.P. (2021). La observación de las movilidades cotidianas, Revista INVI, 36(102), 208–259. https://revistainvi.uchile.cl/index.php/INVI/article/view/64501
Falú, A. (2014). El derecho de las mujeres a la ciudad. Espacios públicos sin discriminaciones y violencias. Revista Vivienda y Ciudad, 1, 10–28. http://hdl.handle.net/11336/34632
Gutiérrez, A., Blanco J. (2021). Transporte, movilidad y territorio: perspectivas a partir de la pandemia COVID-19. Revista Transporte y Territorio, (25). https://doi.org/10.34096/rtt.i25.10954
Jirón, M. P., Lange C. y Bertrand, M. (2010). Exclusión y desigualdad espacial: Retrato desde la movilidad cotidiana, Revista INVI, 25(68), 15–57. https://revistainvi.uchile.cl/index.php/INVI/article/view/62319
Kaufmann, V., Bergman, M.M. y Joye, D. (2004). Motility: mobility as capital, International Journal of Urban and Regional Research, 28(4), 745–756. https://doi.org/10.1111/j.0309-1317.2004.00549.x
Kaztman, R. (2001). Seducidos y abandonados: el aislamiento social de los pobres urbanos. Revista de la CEPAL, 75, 171–189. https://repositorio.cepal.org/server/api/core/bitstreams/e37dda43-a705-44d5-88fe-0a2530f6b892/content
Lazo, A., Calderón, R. (2014). Los anclajes en la proximidad y la movilidad cotidiana: Retrato de tres barrios de la ciudad de Santiago de Chile. EURE (40)21, 121–140. https://doi.org/10.4067/S0250-716120140003000064067/S0250-71612014000
Marcos, M., Mera, G., y Di Virgilio, M. (2015). Contextos urbanos de la Ciudad de Buenos Aires: una propuesta de clasificación de la ciudad según tipos de hábitat. Papeles de población, 21(84), 161–196. http://ref.scielo.org/p587q7
Marcos, M. (2022). Las villas en las estadísticas públicas: propuesta para su delimitación conceptual y territorial en la Ciudad de Buenos Aires. Población de Buenos Aires, 19(31), 7–27. www.estadisticaciudad.gob.ar/eyc/wp-content/uploads/2023/01/poblacion31
Marcús J. (2011, 8-11 agosto). Discriminación social y estrategias de invisibilización en la Ciudad de Buenos Aires. IX Jornadas de Sociología. Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires. https://www.aacademica.org/000-034/120
Mera, G. (2014). De la localización a la movilidad: propuestas teórico-metodológicas para abordar la segregación espacial urbana. Cuaderno Urbano. Espacio, Cultura, Sociedad, (17)17, 25–46. https://doi.org/10.30972/crn.1717184
Mera, G., Marcos, M. y Di Virgilio, M.M. (2015). Migración internacional en la Ciudad de Buenos Aires: un análisis socioespacial de su distribución según tipos de hábitat. Estudios demográficos y urbanos, 30(2), 327–367. https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0186-72102015000200327
Miralles Guasch, C. (1998). La movilidad de las mujeres en la ciudad. Un análisis desde la Ecología Urbana. Ecología Política (15), 123–130. https://www.researchgate.net/publication/283861365_La_movilidad_de_las_mujeres_en_la_ciudad_Un_analisis_desde_la_Ecologia_urbana
Najman, M. (2020). ¿Vivir mejor? Análisis de las trayectorias hacia la vivienda social y las transformaciones sobre las situaciones de exclusión de sus habitantes [Tesis de doctorado]. Universidad de Buenos Aires.
Ojeda Ledesma, L. (2023). Informalidad urbana y movilidad. En D. Zunino Singh, P. Jirón y G. Giucci (Eds.) Nuevos términos clave para los estudios de movilidad en América Latina (pp.139–151). Teseo.
Osterling, E. (2018). Migraciones. En D. Zunino Singh, P. Jirón y G. Giucci (Eds.) Términos clave para los estudios de movilidad en América Latina (pp. 95-104). Biblos.
Rodríguez Vignoli, J. (2008), Movilidad cotidiana, desigualdad social y segregación residencial en cuatro metrópolis de América Latina. Eure, 34(103), 49–71. https://doi.org/10.4067/S0250-71612008000300003
Rodríguez Vignoli, J. y Arriagada, C. (2004). Segregación residencial en la ciudad latinoamericana. Eure, 30(89), 5–24. https://doi.org/10.4067/S0250-71612004008900001
Salazar, A. (2021). Experiencias de movilidad cotidiana de mujeres migrantes: explorando el barrio La Chimba desde una perspectiva feminista. Revista INVI, 36(102), 127–156. revistainvi.uchile.cl/index.php/INVI/article/view/63543
Sassone, S.M. (2002). Espacios de vida y espacios vividos. El caso de los inmigrantes bolivianos en el Área Metropolitana de Buenos Aires. En T. Salman y A. Zoomers (Eds.), The Andean Exodus. Transnational migration from Bolivia, Ecuador and Peru, (pp. 91–121). CEDLA.
Segura, R. (2012). Elementos para una crítica de la noción de segregación residencial socio-económica: desigualdades, desplazamientos e interacciones en la periferia de La Plata. Quid, 16(2), 106–133. http://hdl.handle.net/11336/197784
Sheller, M. y Urry, J. (2006). The New Mobilities Paradigm. Environment and Planning A: Economy and Space, 38(2), 207–226. https://doi.org/10.1068/a37268
Suárez-Lastra, M. y Delgado-Campos, J. (2007). Estructura y eficiencia urbanas. Accesibilidad a empleos, localización residencial e ingreso en la ZMCM 1990-2000, Economía, Sociedad y Territorio, 6(23), 693–724. https://doi.org/10.22136/est002007254
Suárez-Lastra, M. y Delgado-Campos, J. (2010). Patrones de movilidad residencial en la Ciudad de México como evidencia de co-localización de población y empleos. EURE, 36(107), 67–91. https://doi.org/10.4067/S0250-71612010000100004
Subsecretaría de Planificación de la Movilidad. (2018). Encuesta de Movilidad Domiciliaria (ENMODO). https://data.buenosaires.gob.ar/dataset/encuesta-movilidad-domiciliaria
Notas
Marcos (2022) engloba a estos territorios como Barrios Populares Informales (BaPIs), caracterizados por ser hábitats populares y presentar condiciones de informalidad urbana. Asimismo, realiza una diferenciación entre ellos según su origen y características morfológicas. Los territorios trabajados en este artículo, al momento en el que se desarrolló el trabajo de campo, pueden ser considerados BaPIs tipo villa, ya que se trata de urbanizaciones generadas por ocupación directa no planificada, con predominio de informalidad dominial y urbanística, que presentan un tejido urbano irregular y de alta densidad, y un tamaño mayor a 2.2 hectáreas. Ambos casos, según la denominación de la autora (Marcos, 2022), pueden considerarse tipo mixto ya que presentan intervenciones estatales. En el caso de la Villa 15, esta característica estuvo presente en el momento del trabajo de campo, debido a la existencia de una pequeña cantidad de viviendas sociales construidas por la Fundación Madres de Plaza de Mayo. En cambio, en el caso de Rodrigo Bueno, la intervención de reurbanización y regularización dominial, que implicó la construcción de vivienda social, se realizó en 2017, luego del trabajo de campo.
Información adicional
redalyc-journal-id: 740